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jueves, 16 de mayo de 2013

Fútbol en el país del sol naciente.

Muchos amantes del fútbol siempre tenemos una inquietante curiosidad por conocer como es el fútbol en otros países: ¿Cómo juegan? ¿Que equipos son mejores? ¿Como es la afición? ¿Como son los estadios? estas preguntas y muchas otras se pasan por nuestra cabeza cuando pensamos en países donde apenas hemos oído hablar de fútbol. En este caso quiero irme a la otra punta del mundo, a un país donde tradición y tecnología se entremezclan para dar a luz uno de los lugares más extravagantes del mundo, Japón.

Lo primero que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en Japón es el sushi, los cerezos en flor, el sumo, los móviles de última generación o esos robots humanoides que salen en la tele, sin embargo es un país donde también se practica el deporte, aunque de una forma un tanto distinta de como lo practicamos aquí, ya que el deporte rey en el país nipón curiosamente es el béisbol, patentado de los Estados Unidos. Pero en los últimos años el fútbol se está imponiendo en los gustos del pueblo japonés, sobretodo entre la gente joven.

El fútbol moderno (por decirlo de algún modo) se implantó en Japón en 1992, con la creación de la Japan League Division 1, conocida como J. League. Esta iniciativa supuso un gran impulso, ya que hasta entonces el fútbol se había difundido como un deporte minoritario, el objetivo era crear equipos profesionales, lo que llevó a poner condiciones especiales de participación. Los clubes estaban obligados a promover el deporte, crear categorías inferiores, conseguir el apoyo de empresas locales y estar registrados como corporaciones dedicadas en exclusiva al fútbol. Todo esto supuso que el fútbol se extendiese por todo el país, que los niños empezasen a jugar en el colegio, que los campos estuviesen llenos... en resumidas cuentas, crearon pasión por el fútbol de la noche a la mañana.


Pero vayamos a la práctica, la J. League es una liga de 18 equipos, la cual comienza en marzo y termina en noviembre, con un sistema de ascensos y descensos similar al que tenemos en Europa. Hasta ahí todo bien, sin embargo hay algo que a mi me resulta diferente del resto de países, la igualdad entre equipos. Con esto me refiero a que no existe un número reducido de clubes que optan al título, sino que cada año es un mundo, un equipo que queda 9º puede acabar el año siguiente ganando la liga, como ocurrió en 2010 con el Nagoya Grampus. Es un elemento muy curioso ya que en 20 años de competición ha habido 9 campeones distintos, destacando el Kashima Antlers con 7 títulos.

Pero esta igualdad en mi opinión es resultado de lo apático y robótico que es su fútbol, se trata de un juego de muchos pases y mucha pizarra, los jugadores siguen al pie de la letra los consejos del míster sin complicarse, sin innovar, sin intentar probar cosas nuevas. Además cuando aparece un futbolista de estas cualidades rápidamente es traído a Europa, ahí tenemos los ejemplos de Nakata, Honda, Nakamura o Kagawa.

En cuanto a la afición, me recuerda mucho a aquellos hinchas que salían en Oliver y Benji, con todas esas banderas y pancartas dejándose el alma en cada balón. El fútbol lo viven muy fuerte dentro del campo, pero cuando salen del estadio no muestran ni el más mínimo fanatismo o entusiasmo por su equipo. Es algo que impacta mucho al europeo o norteamericano, en ese sentido es una cultura muy reservada e incluso siniestra.

Finalmente decir que el fútbol en Japón es muy curioso (como casi todo lo de ese país), ya que es un perfecto reflejo de la población nipona, el respeto y la obediencia priman por encima de todo.

viernes, 1 de marzo de 2013

Hidetoshi Nakata, el primer samurai.

Para comenzar esta historia tenemos que situarnos en 1990, un periodo en el que a cualquiera que le preguntes te va a responder que se acuerda del Mundial del 98, del Real Madrid de Suker, del Brasil de Ronaldo, Rivaldo y compañía... en fin, de un gran número de jugadores y de de equipos que consiguieron dejar una huella en el fútbol. Sin embargo fue en esta década cuando el gigante asiático comenzó a expandirse dentro del mundo del fútbol, hasta entonces pocos jugadores asiáticos habían conseguido dar el salto a Europa. Fue entonces cuando un joven japonés, Hidetoshi Nakata, irrumpió en Europa, abriendo de este modo esa frontera que existía entre ambos continentes.

Nakata comenzó su carrera en Japón, donde en 1995 a la temprana edad de 18 años fichó por el Bellmare Hiratsuka jugando curiosamente como delantero, donde realizó una buena campaña. Los años posteriores en el Bellmare retrasaría su posición hasta el centro del campo, donde se consagraría como una estrella en su país, al cual ayudó a clasificarse para el Mundial de Francia de 1998 y a ganar el título de la Copa Dinastía de ese mismo año, donde fue nombrado mejor jugador.

Su gran fama en Asia le llevó a fichar en 1998 por el Perugia, equipo italiano que entonces acababa de ascender a la Serie A. Fue allí donde dio sus mejores años de fútbol, siendo considerado durante esos años el mejor jugador asiático del momento. El flujo mediático que tenía Nakata era espectacular, decenas de medios de comunicación japoneses acudían a los entrenamientos y a los partidos. En su país era casi un héroe. El fútbol europeo empezaba a extenderse por Asia y sobretodo por Japón, donde la prensa hablaba maravillas de Italia.

Tras el Perugia, fue fichado por la Roma en 1999, un equipo que en mi opinión le quedaba grande. Nakata había perdido el protagonismo en un equipo liderado por Totti, Batistuta y Montella. Con la Roma consiguió ganar el Scudetto de 2001, aunque apenas disputó minutos. Sus últimos destellos de estrella podría decirse que los vimos en el Mundial de 2002, donde ayudó a su selección a alcanzar los octavos de final, siendo derrotada por la Turquía de Hakan Sükür. A partir de ahí la carrera del japonés empezó a caer, pasando por Parma, Bolonia y Fiorentina, hasta finalmente recalar en el Bolton inglés donde las lesiones y la falta de adaptación al juego británico terminaron por forzar su retirada a la edad de 29 años, cosa que fue muy criticada en Japón.

Hidetoshi Nakata puede ser considerado como uno de los pioneros en dar a conocer el fútbol europeo en Asia, su fuerte atracción mediática hizo que en Japón se valorara el fútbol que practicamos en Europa y que fuese el ejemplo a seguir de jugadores como los actuales Shinji Kagawa o Keisuke Honda.